Recibir un ingreso extra de dinero siempre es bienvenido y más aún a mitad de año, cuando parece que las deudas y los gastos se incrementan cada vez más producto de la inflación. En Tucumán se calcula que, en el sector público provincial el Sueldo Anual Complementario (SAC) del primer semestre del año puede volcar al circuito comercial unos $ 230 millones. Se trata de una dotación de unos 80.000 estatales. Si se toma en cuenta a los otros 153.000 empleados formales de la actividad privada tucumana, la cifra de la liquidación del medio aguinaldo puede llegar a crecer a $ 450 millones.
El aguinaldo es una de las remuneraciones que, generalmente, constituyen una fuente de motivación económica en el entorno laboral. Sucede que los trabajadores lo aguardan como un ingreso extra para darse ciertos gustos. Sin embargo, en tiempos de endeudamiento elevado, la mayor parte de la dotación de personal activo se predispone a mejorar su situación económica familiar.
Un sondeo efectuado por el sitio especializado Trabajando.com indagó acerca de cómo esperan la llegada del aguinaldo, cómo lo gastarán y la importancia que le dan a este dinero extra tan merecido, que llega cada seis meses a los bolsillos de los argentinos. La encuesta constató que el 60% de los consultados lo espera muy ansioso porque es un alivio para el bolsillo; otro 25% dice que no lo espera y que es algo que lo sorprende cada medio año. Finalmente, un 15% dice esperarlo con ansias, porque unos meses antes ya tienen pensado en que lo van a gastar.
Las utilidades que los trabajadores le darán al aguinaldo son variadas, pero todos están de acuerdo que es dinero muy bien recibido. De acuerdo con el mismo sondeo realizado el año pasado, el 32% de los encuestados respondió que lo iba a destinar para pagar sus deudas; pero durante 2011 incrementó en un 8%, es decir, que la cifra aumentó a un 40%. Por otro lado, el 25% afirma que ahorrará este ingreso extra de dinero; pero comparado con los datos del año pasado, la capacidad o el deseo de ahorro disminuyó en un 4%. (ver infograma)
A la hora de averiguar con qué frecuencia prefieren recibir el aguinaldo los trabajadores encuestados, el 66% sostiene que cada seis meses, como se realiza ahora, está bien; a un 22% le gustaría acortar los tiempos y recibir un cuarto de aguinaldo cada tres meses; un 10% le gustaría que les fuese entregado una vez a fin de año, y al restante 2% una vez pero a principio de año.
El aguinaldo es una gratificación semestral, que toda compañía otorga a sus empleados. Sin embargo, esta remuneración adicional no es suficiente, ya que al amplio 96% de los encuestados les gustaría que, además del monto establecido por ley, la empresa aportara una suma extra como bonificación, mientras que sólo un 4% afirma no quererlo. Además, comparado con las cifras de 2011, el deseo de obtener una extra bonificación aumentó un 2%.
Para concluir, a la pregunta ¿qué pensás del aguinaldo? Un 50% afirmó que le es muy útil, porque permite contar con dinero extra dos veces al año, un 49% afirma que es una inversión para la empresa debido a que le permite tener a sus trabajadores contentos y satisfechos; finalmente sólo un 1% opina que es un gasto para las empresas.
Pablo Molouny, gerente general de Trabajando.com Argentina, señala: "el derecho al aguinaldo lo tiene toda persona que tenga como mínimo un mes trabajando para una misma persona en forma continua, así como también, quienes trabajan por contrato a plazo fijo o por proyecto, los que trabajan por días y horas a la semana también".
"Es importante que las empresas sepan el valor que esto tiene, ya que entregar un incentivo a los trabajadores no sólo los ayuda con sus gastos y deudas, sino que también los motiva y compromete con la organización, lo que en el largo plazo se traduce en mayor productividad, compromiso y menor rotación", agrega Molouny.
Sin embargo, el dinero no lo es todo. Hay otro elemento que las empresas deben tomar en cuenta para mejorar los niveles de productividad de sus empleados: el salario emocional. Se trata de las acciones organizacionales que tienden a reconocer el esfuerzo realizado por cada empleado, generando vínculos directos con el capital humano, afirma Daniel Bursa, gerente comercial de Consultores de Empresas.
El salario emocional, según el especialista, es como una cuenta corriente intangible que debe abrir cada organización, con el fin de fortalecer y fidelizar al talento humano. Sólo de esa manera habrá garantías de una mejora paulatina de la productividad laboral.